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Instituciones productoras de los documentos

Hospital de las Cinco Llagas (1500/1844);

  • ES.41063.ADPSE.AUT0010
  • Entidad colectiva
  • 1500/1973

El Hospital de las Cinco Llagas fue creado por Catalina de Ribera, hija del adelantado mayor de Andalucía Perafán de Ribera y de María Mendoza, condesa de los Molares, por bula del pontífice Alejandro VI de 13 de marzo de 1500 y con rentas de su patrimonio, estableciéndolo en la ciudad de Sevilla en una casa de su propiedad sita en la calle Santiago, parroquia de Santa Catalina, bajo el nombre Hospital de las Cinco Llagas de Cristo. El hospital quedaba bajo la jurisdicción directa del papado, cuyos representantes serían los priores de los monasterios de San Isidoro del Campo, de San Jerónimo de Buenavista y de Santa María de las Cuevas. Así quedaba además excluido del pago de diezmos. Clemente VI confirmaría y ampliaría la jurisdicción pontificia por bula 26 de octubre de 1524.

El hijo de la fundadora, Fadrique Henríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa y quinto adelantado de Andalucía, sostuvo y mejoró la fundación disponiendo que se construyese en memoria de su madre, y en cumplimiento de su postrera voluntad, un nuevo edificio 46.000 m² extramuros de la ciudad, frente a la puerta de la Macarena, para el que legó cuantiosos bienes. En sus respectivos testamentos instituyeron como patronos administradores perpetuos del hospital a los priores de los monasterios de San Isidoro del Campo, de Santa María de las Cuevas y de San Jerónimo de Buenavista. El patronato, interpretando la voluntad del marqués de Tarifa, adquirió los terrenos para la edificación, y designó al maestro mayor del obispado de Cádiz, Francisco Rodríguez Cumplido, quien, tras visitar los mejores hospitales de España y Portugal, presentó, entre otros, los diseños de los hospitales de Lisboa y Santiago de Compostela, además de un proyecto propio para el concurso, en el que, para la elección del proyecto fueron oídos Pedro Machuca; Hernán Ruiz; Juan Sánchez; Gaspar de Vega y otros. No consta cuál fue el proyecto elegido, pero se advierte en lo construido mucha semejanza con el que presentó Martín Gainza.

Las obras comenzaron bajo la dirección de Gainza, en 1545 e intervinieron en la construcción, sucesivamente los maestros Martín de Valarrien, Hernán Ruiz, el arquitecto italiano Benvenuto, al servicio del duque de Alba; Francisco Sánchez, Alonso de Maeda y Marcos Pérez. El edificio estaría emplazado en la ronda de la población, al norte de la ciudad, en el barrio de la Macarena y frente a la puerta de este nombre.

En 1559 se inauguró la sala destinada a mujeres y se trasladaron ya algunos de los servicios, vendiéndose el edificio de la calle Santiago a la hermandad de médicos del Hospital de San Cosme y San Damián (de las bubas), que se trasladaría allí en 1573 dejando su anterior ubicación en el Salvador. hasta La construcción continuó con edificación de la iglesia del Hospital sobre plano encargado a Hernán Ruiz. El patronato costeó la traída de aguas de un abundante manantial que había en la Huerta de la Albarrana, cerca de Miraflores, desde donde partiría un acueducto que terminaba en la huerta del Hospital.

En el transcurso de los años fueron numerosas las reformas realizadas en el Hospital de las Cinco Llagas. La mayoría de ellas se debió a la caridad de los sevillanos y a la gestión de las juntas administrativas del establecimiento, dándose preferencia a las obras de higienización del edificio. La fundación fue sucesivamente ampliada por otros bienhechores y por la agregación de otros hospitales de la ciudad. Por cláusula fundacional estaba gobernado por una junta que ejerció sus funciones hasta su supresión en 1837. Contaba con un administrador, un secretario, un mayordomo y un capellán, apoyado éste desde 1606 por un cura semanero. Quienes ostentaban estos cargos debían ser clérigos y el secretario tenía que ostentar la condición de notario apostólico.

Llegó a ser uno de los hospitales más grandes de Europa y prestó una gran labor asistencial y sanitaria, sobre todo en época de epidemias, ya que pronto dejó de ser exclusivamente para mujeres y se convirtió en un hospital general.

El hospital mantuvo estrecha vinculación con el Hospital de San Hermenegildo, o del Cardenal, también bajo juridicción pontificia y en la misma ciudad, con el que compartía incluso parte de su personal, como clérigos, médicos o sirvientes.

Estuvo en manos privadas hasta la desamortización de Mendizábal en 1837, en que pasó a depender de las diferentes juntas municipales y provinciales de beneficencia.

Al llevarse a cabo en 1837 la llamada centralización, se reunieron en el Hospital de las Cinco Llagas los del Amor de Dios, del Espíritu Santo, (en los cuales habían sido refundidos en 1587 setenta y seis hospitales, con bula de los pontífices Inocencio VII y Pío V), del Cardenal y de los Inocentes . Desde entonces el Hospital de las Cinco Llagas se le conoció también con el nombre de Hospital Central. Sin embargo, el definitivo arreglo de la centralización no tuvo efecto hasta el año 1844, en que se dotó al hospital del personal necesario, del reglamento y del sistema de contabilidad.

A raiz de esta centralización la hospitalidad provincial de Sevilla se dividió en cuatro grandes departamentos:

1- Central: Que lo constituía el Hospital de las Cinco Llagas, destinado a la asistencia de los pobres enfermos, de ambos sexos, además del departamento de dementes para los individuos que padecían enajenación mental (entre ellos, los procedentes del antiguo hospital de los Inocentes)

2- Mujeres impedidas: El Hospital del Santísimo Cristo de los Dolores, conocido como el Pozo Santo

3- Hospital de San Lázaro que acogía a los enfermos leprosos y de elefantiasis, de ambos sexos.

4- Manicomio de Miraflores

En 1848 fueron creadas las juntas administrativas de los establecimientos de beneficencia y a ellas se entregó el gobierno del mencionado hospital hasta que en 1854 se puso a cargo de la junta provincial de beneficencia conforme a los dispuesto en la ley general de 20 de junio de 1849 y el reglamento para su ejecución de 14 de mayo de 1852, en cuyo artículo 3 se definen como establecimientos provinciales de beneficencia "todos aquellos que tienen por objeto el alivio de la humanidad doliente en enfermedades comunes; la admisión de menesterosos incapaces de un trabajo personal que sea suficiente para proveer a su subsistencia, el amparo y la educación, hasta el punto en que puedan vivir por sí propios, de los que carecen de la protección de su familia?. La finalidad del Hospital fue atender tanto a los enfermos curables como los que se consideraban incurables, de ambos sexos.

A raíz del convenio celebrado el 13 de noviembre de 1852, sancionado por real orden comunicada por el Ministerio de la Gobernación de 13 de mayo de 1853, se produjo la ocupación de una parte del hospital por los enfermos militares, quedándoles asignado además el usufructo del local. La administración de la hospitalidad provincial protestó del referido convenio solicitando sin éxito su nulidad.

El real decreto de 17 de diciembre de 1868 modifica las competencias de la administración provincial en lo relativo a la beneficencia considerándola como uno de los servicios propios de las diputaciones y haciendo innecesaria la continuación de las juntas provinciales, de quien dependían las administrativas de los establecimientos. Este régimen continuó hasta el año 1886, desde cuya fecha la Diputación administraría directamente el Hospital de las Cinco Llagas. Se convirtió así en un hospital médico quirúrgico de ámbito provincial que estuvo funcionando como tal hasta 1972, cuando el estado de ruina del edificio obliga a trasladar los servicios y a los pacientes al nuevo "Hospital Universitario de San Pablo", habilitado en un complejo de la antigua base militar norteamericana en Sevilla e inaugurado en junio de este año, que estaría en funcionamiento hasta la inauguración, en 1974, Hospital Clínico de la Facultad de Medicina, actual Hospital Universitario Virgen Macarena, que sería el auténtico sucesor del antiguo Hospital de las Cinco Llagas.

Hospital de San Lázaro

  • ES.41063.ADPSE.AUT0008
  • Entidad colectiva
  • 1322/1878

Es el hospital más antiguo de la ciudad de Sevilla, cuyos orígenes sitúan algunos historiadores en los momentos de la conquista de la ciudad, cuando el rey Fernando III, para evitar la propagación de la lepra (elefantiásis o mal de san Lázaro) entre sus tropas, dispuso que se acogiese a los afectados en la torre de los Gausines (así denominada por sus constructores árabes, los hermanos Gausines), situada extramuros, al norte de Sevilla y cerca de la zona del actual barrio de la Macarena.

Una vez conquistada la ciudad, Alfonso X dispone establecer una casa de la orden de San Lázaro, para albergar los "grafos, plagados y malatos" del arzobispado y del obispado de Cádiz, otorgándole bienes y privilegios que los sucesivos monarcas irían ampliando, a los que se sumarían concesiones especiales de la santa sede.

Las primeras referencias de una edificación hospitalaria es una provisión del rey Alfonso XI de 1334 sobre los enfermos de este sitio, recogida en traslado de fecha 1574 que cita otras disposiciones de Alfonso X, Sancho IV (1284) y Fernando IV (1302). Este documento se refiere en repetidas ocasiones a la "Casa de San Lázaro" como lugar de residencia de los enfermos de lepra.

En el año 1393 se redactan las primeras reglas del Hospital de San Lázaro, de las que tenemos conocimiento a través de una copia de 1494. En ellas se indica que los enfermos residían en edificaciones dispersas denominadas "casas", que les eran entregadas al ingresar y debían ser conservadas por los propios enfermos. Es de suponer que consecuentemente al uso hospitalario, entendido desde una perspectiva medieval, el hospital siempre habría contado con iglesia o al menos capilla, lo cual se desprende de una de las bulas papales con las que contaba el hospital. La bula concedida en 1479 otorgaba potestad de celebración de los "divinos oficios".

El ordenamiento que regía la fundación establecía la representación del poder real en la figura de un mayoral o administrador, llamado "mampastor", cuya actuación podía verse condicionada por el parecer de los propios enfermos, representados en un cabildo por dos asesores residentes en el propio establecimiento. Había cien bacinadores o demandantes de limosnas en los cien pueblos que contribuían al sostenimiento del hospital. Los cargos solían ser desempeñados por nobles.

El Hospital de San Lázaro se encontraba cerca del Cementerio de San Fernando. El domingo siguiente a la festividad de san Lázaro podían salir los enfermos por el camino que conducía a la ciudad para pedir limosnas.

También existía la costumbre de que cada día pasasen cuatro enfermos a la ciudad a pedir limosnas, cada uno en un caballo, haciendo sonar unas tablillas para anunciar su presencia, pues les estaba prohibido hablar.

Por real orden de 1848 se consideró al lazareto sevillano como un establecimiento benéfico de carácter provincial. En 1854, el mayoral mampastor José Picavea de Lesaca, designado por el rey a través del Consejo de Castilla como principal administrador del lazareto, entregaba los caudales existentes en el mismo a la hospitalidad provincial.

Por la Ley General de Beneficencia de 20 de junio de 1849 desaparecía el patronato real. Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl iniciaron su cooperación en 1864, algo más tarde que en los otros establecimientos sevillanos. José María Ibarra, director del hospital gestionó su completa reforma, con la construcción de galerías, salas de descanso, refectorio de mujeres y varias oficinas cuyas obras fueron costeadas por sus hijos en cumplimiento de su testamento.

El personal estaba formado por un médico, un topiquero, varios enfermeros, un capellán y un sacristán. A partir de 1886, el personal administrativo se integra con el de la secretaría de la Diputación Provincial de Sevilla.

En 1972, tras el cierre del Hospital Central, la Diputación transforma al de San Lázaro en un hospital provincial de carácter general, superando su tradicional especialización de forma provisional hasta que se pusiera en funcionamiento el Hospital de Valme, sin embargo, al cederse éste al Instituto Nacional de Previsión, el de San Lázaro se convertiría en el Hospital Provincial Médico Quirúrgico destinado a la atención de enfermos sin recursos, registrados en los padrones municipales de beneficencia y casos similares. Con la ley de integración de los servicios sanitarios de las diputaciones andaluzas en el Servicio Andaluz de Salud pasó a convertirse en 1991 en un nuevo hospital general de la Seguridad Social dependiente de la Junta de Andalucía

Ayuntamiento de Isla Mayor

  • ES41252AUT000001
  • Entidad colectiva
  • 1994

Municipio de reciente creación: Se constituye como Entidad Local Menor dependiente del municipio de Puebla del Rio en el año 1956, consiguiendo la independencia del mismo en 1994. Villafranco del Guadalquivir surge fruto de la colonización de las marismas del Guadalquivir, durante las décadas de años 20 y 30, para su explotación agrícola (monocultivo del arrozal). Después de varios intentos de puesta en marcha de estas explotaciones por parte de una compañía de capital inglés, que ya había efectuado estos trabajos en el Delta del Nilo, ésta pasa a manos españolas que son las que, en definitiva, comienzan el proceso de transformación de la marisma y de colonización de la misma durante la Guerra Civil española se convierte en el principal almacén de arroz en la zona nacional, ya que la zona valenciana estaba en manos de los republicanos. A principios de la década de los 40, el General Queipo de Llano impulsa el desarrollo de esta zona, originándose los poblados de Isla mayor, Alfonso XIII y El Puntal, con los que se constituye la entidad local menor "Villafranco del Guadalquivir", dependiente del Ayuntamiento de La Puebla del Río. Es en estas fechas cuando comienzan a llegar los primeros colonos valencianos, atraídos por las perspectivas de futuro de la zona y por sus conocimientos en la producción de arroz. Este hecho ha tenido una importante trascendencia en la configuración actual del municipio. En 1956 A partir de 1985 se inicia un expediente de segregación del Ayuntamiento de La Puebla del Río, que hará que Villafranco se haga famoso por los continuos encierros y manifestaciones ante la negativa del Gobierno Andaluz de otorgarle el status de municipio, en los términos en que dicha segregación se solicitaba. La segregación llegaría 9 años más tarde, en 1994 y, en el año 2000 cambia su nombre por el de Isla Mayor.

Ayuntamiento de El Coronil

  • ES.41231.AUT0025
  • Entidad colectiva
  • 1500

Su origen se vincula a la existencia de la denominada “Frontera o banda morisca' con la presencia en él de dos castillos, uno el de El Coronil, construido en el s. XI sobre cimientos romanos y vendido en 1377 por Martín Fernández de Guzmán a Ruy Pérez de Esquivel, adelantado mayor de Andalucía. El otro, el de Las Aguzaderas , de origen árabe, fue donado por Fernando III a la Iglesia de Sevilla, pero ésta lo permutó con Per Afán de Ribera, adelantado de la Frontera, a cambio de ciertas casas en la collación de San Marcos, en Sevilla.

En 1380 Juan I autoriza a Ruy Pérez de Esquivel, Adelantado Mayor de Andalucía, para poblar una colina o corona, luego llamada 'Coronil' . Posteriormente pasaría a la jurisdicción de la Casa de Medinaceli.

Se constituye en municipio y concejo independiente con la abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1812. La Constitución de dicho año pone fin al sistema concejil y da paso al Ayuntamiento Constitucional, aunque este cambio no será efectivo hasta la proclamación del Estatuto Real de 1834, tras el breve paréntesis iniciado en 1820 con el pronunciamiento de Riego. En el nuevo sistema, el único alcalde es elegido mediante sufragio directo y restringido.

Su población oficial actual es de 5.024 habitantes (Fuente: INE. Padrón municipal 2011)
(RMR, 2012).

Ayuntamiento de Castilleja del Campo

  • ES.41221.AUT0020
  • Entidad colectiva
  • 1681

Durante el apogeo árabe se convirtió en una de las zonas de mayor importancia defensiva para el Reino de Sevilla. En esos siglos quedó dentro de la comarca de Texada, a la que siguió adscrita como población tras la Reconquista junto a los pueblos de Paterna y Escacena. Desde sus orígenes fue un nucleo destacada del Aljarafe, aspecto que se mantuvo por sus molinos de aceite y sus vides. El nombre actual tiene su origen en algún castillo o fortificación defensiva de los alrededores de la alquería, por lo que quedó como Castilleja del Campo.

Ayuntamiento de La Roda de Andalucía

  • ES.41259.AUT0045
  • Entidad colectiva
  • 1820

En época musulmana, La Roda de Andalucía aparece como ROBDA y su territorio se convierte en la frontera de los reinos cristianos de Sevilla y musulmán de Granada. Durante años y hasta el siglo XIII, La Roda se convierte en 'tierra de nadie', ya que la suave y abierta geografía de sus campos permite la fácil incursión y realización de batallas.En 1251 fue conquistada por Fernando III 'El Santo', pero vuelve a ser árabe en 1262, pasando de nuevo a ser cristiana en 1263 por Alfonso X 'El Sabio'. Al poco tiempo La Roda pasa a la Orden de Santiago, estableciéndose los monjes-soldados en la franja fronteriza del río Yeguas, donde se sitúa el portazgo o aduana entre los dos reinos, de ahí su nombre de AL-ROA.Pero las batallas continúan y en 1462 el Rey de Ronda, Altihacen, pretende una incursión por la comarca desarrollándose en su suelo la cruenta Batalla del Madroño, con una sonada victoria cristiana. Tras la Reconquista de los Reyes Católicos en 1546, comienza los primeros asentamientos de pobladores y en 1559 la comarca pasa a depender del Marquesado de Estepa, a partir de ese momento el marqués de Estepa se convierte en verdadero dueño y señor de toda la zona, nombrando los principales cargos de ayuntamiento, justicia e iglesia. Un sistema político, administrativo y religioso único en España que duraría hasta 1812 y como Vicaría General Independiente que dependía de Roma hasta 1874.A mediados del siglo XIX, la empresa Ferrocarriles Andaluces, decide trazar la línea férrea de Córdoba a Málaga, creando un importante nudo ferroviario en La Roda que luego uniría con Sevilla y Algeciras, y a lo que ayudaría también la carretera nacional 334 que pasaba por su centro para afianzarla como punto esencial de comunicaciones. A mediados del siglo XX comienza un leve desarrollo de la economía del pueblo junto a las excelentes explotaciones agrícolas de aceite y cereal.En 1916 se denomina a La Roda 'de Andalucía', debido a las frecuentes Rodas existentes en España.

Ayuntamiento de Santiponce

  • ES.41288.AUT0061
  • Entidad colectiva
  • 1846

Una vez vencidos los africanos en la actual Alcalá del Río, el general Publio Cornelio Escipión fundó la villa de Itálica que, en principio, estaba destinada a los veteranos de guerra. Corría el año 206 antes de Cristo, y nacía así la primera ciudad romana fuera de los límites de la península italiana. Con el tiempo esta localidad fue cobrando prestigio, grandeza y carácter de zona residencial. La gran expansión se produjo en el siglo II después de Cristo: dos familias de Itálica, enlazadas en la genealogía, daban al mundo los que serían emperadores de Roma: Marco Ulpio Trajano (52-117) y su sucesor Publio Elio Adriano (76-138). Con Trajano y Adriano como dueños del mundo civilizado, Itálica se desarrolló muy por encima de lo que había sido hasta ese momento. Con la llegada de los visigodos, la cultura mediterránea se vino abajo. En el siglo X se la cita como ciudad abandonada y expoliada con el nombre de “Talica”. Posteriormente, en la Baja Edad Media se le conoce como “Campos de Talca”. Despoblada del todo tras la Reconquista en 1.248, la mora Talika -las casas que habían quedado de la ciudad- se extinguió. A finales del siglo XIII, con la construcción del monasterio de San Isidoro del Campo, se reedificó como aldea bajo el nombre de San Geroncio, del que evolucionó la denominación actual -Sancti Geronti, Sanctioronci, Santiponce. Por su proximidad al río padeció durante siglos frecuentes riadas y en una de ellas, acaecida el 20 de diciembre de 1603, quedó sepultada bajo las aguas para siempre. Los vecinos supervivientes buscaron la protección de los monjes del monasterio de San Isidoro del Campo, quienes le cedieron las tierras más altas que poseían.

Ayuntamiento de Los Molares

  • ES.41267.AUT0049
  • Entidad colectiva
  • 1873

Su origen se remonta a la Edad Media, cuando Fernando IV regaló a Lope Chico una dehesa de nombre 'El Molar' , por su ayuda contra los moros. Más tarde pasó a manos de Don Lope Gutiérrez de Toledo, que mandó construir en 1.336 un castillo, alrededor del cual se formó la villa de Los Molares.En 1.430 el Castillo pasó a manos de 'los Ribera', pasando a ser una fortaleza importante contra los moros.Hasta 1.847 perteneció a los Duques de Alcalá y al suprimirse los señoríos pasó a depender de Utrera hasta 1.919, fecha en que alcanzó su autonomía.

Ayuntamiento de Lora de Estepa

  • ES41264AUT000001
  • Entidad colectiva
  • 1807

Acerca de su pasado histórico no existen muchos datos, pero si nos basamos en la gran cantidad de material arqueológico de época romana podemos concluir que en su lugar existió una población denominada “Laura” o “Lauris”, de carácter recreativo y posiblemente muy vinculada a las vecinas localidades de Ostipo y Ventipo. Los árabes la llamaron 'Al-Auria '. En esta época conoció cierta importancia.Tras la conquista castellana, fue donada a la Orden Militar de Santiago, permaneciendo bajo su jurisdicción hasta el siglo XVI en el que Felipe II se la concedió a don Adán Centurión y Ultramarino.El actual poblamiento no se remonta más allá de fines del XVI o comienzos del XVII, cuando don Juan de Córdoba Centurión instaló en aquel lugar su residencia.El nombre de “Lora de Estepa”, se tomó para diferenciarla de “Lora del Río” y de otras poblaciones de igual nombre, por lo que se le añadió “el” junto a “Estepa” y de ahí el actual.Estuvo incluida en el 'marquesado de Estepa' hasta el año 1837.

Ayuntamiento de Huévar del Aljarafe

  • ES41251AUT000001
  • Entidad colectiva
  • 1876

Su tradición histórica se remonta a la antigüedad, como atestiguan los yacimientos y 'hallazgos arqueológicos' encontrados tanto en el 'casco urbano' como en su 'término municipal'. Muy abundantes son los restos pertenecientes a la dominación romana. En menor cantidad aparecen los visigóticos, pero de muy buena calidad, como la 'capilla localizada en La Motilla'.Los romanos supieron valorar la riqueza agrícola de la zona, creando la villa que alcanzó gran renombre como productora de 'aceites' y 'cereales'.En época musulmana, Huévar cobró una gran importancia, como lo demuestra un considerable aumento en su población. A dicha etapa corresponden abundantes vestigios, sobresaliendo los restos de un palacio árabe derribado por Fernando III, sobre el que se edificó una iglesia, la de la Asunción. De origen musulmán, también, son los numerosos enterramientos encontrados en la zona.Su nombre actual deriva del apellido del jeque árabe 'Alí-Al-Huevar'.Es probable que su primitivo nombre fuera 'Erbas', aunque no se ha podido saber con seguridad.Al ser conquistada por los cristianos, los distintos lugares comprendidos en su término, tales como Collera, Characena y Espellilla, fueron perdiendo importancia, quedándose despoblados a lo largo de los siglos XIII y XIV.

Ayuntamiento de La Luisiana

  • ES.41255.AUT0043
  • Entidad colectiva
  • 1767

Se han hallado restos pertenecientes al Bronce final y al tartésico. También restos íberos, pero es en el período romano donde la presencia de hallazgos es mayor. Así nos encontramos restos de explotaciones de uso agrícolas, dedicadas al cultivo del olivo y producción del aceite de oliva. Se conservan los Baños romanos. Se han descubierto vestigios de la época visigoda como el cimacio visigodo, expuesto en el Museo Arqueológico de Sevilla, y algunas piezas de arte suntuario.Del período hispano-árabe y medieval tenemos pocos vestigios, al ser ésta una zona de permanentes rencillas entre los reinos de Castilla y Córdoba, y al grave despoblamiento sufrido con la Reconquista y el posterior reparto de las tierras entre los vencedores, siendo el paisaje predominante, hasta el siglo XVIII, el de la Dehesa de uso ganadero perteneciendo al término de Écija. Fue fundado en 1768 junto con otros pueblos que ordenó construir el rey Carlos III, durante el plan de colonización de Sierra Morena. Los primeros colonos procedían mayoritariamente del norte de Francia y sur de Alemania y, en menor medida, de Bélgica, Holanda, Suiza, Austria e Italia. Se estableció en el Camino Real de Andalucía, en un paraje llamado Venta Quemada, que se hallaba inserto en el llamado Desierto de la Monclova. El asistente de Sevilla, Pablo de Olavide, comprendió que la única manera de acabar con el bandidaje que hacía prácticamente imposible la travesía de Sierra Morena, era poblar la zona. Para ello se recurrió a alemanes católicos cuyos apellidos, costumbres y características étnicas perduran en la población.En 1835, la reina Dª María Cristina, deroga el Fuero de las Nuevas Poblaciones, constituyéndose el Ayuntamiento de La Luisiana. El nombre de Luisiana proviene, al parecer, de la unión de los nombres de Luis y Ana, que eran los de los hijos de Carlos III.

Ayuntamiento de Martín de la Jara

  • ES.41273.AUT00001
  • Entidad colectiva
  • 1813

Son varias las teorías y publicaciones que han venido a explicar el origen de Martín de la Jara y del vecino municipio de Corrales. Para unos, se debe al establecimiento en el lugar de una antigua explotación ganadera trashumante del señor de la comarca, el Duque de Osuna. Otros opinan que la creación de ambos pueblos se debe a la existencia de los establos donde el mencionado duque guardaba su ganado.

Algunas versiones populares apuntaban a que antiguamente el Duque de Osuna organizaba ferias de ganado en esta zona, lo que dio origen al pueblo, o que en un principio en Martín de la Jara vivían los ganaderos del Duque de Osuna y sus ganados estaban en Los Corrales. Sobre Martín de la Jara, en concreto, se comenta también que un herrero o, tal vez un capitán llamado Martín se estableció en los inicios de la aldea tras la conquista de Granada, y que, debido a la abundancia de jaras, tomó este nombre.

El problema es que ninguna de esas teorías está demostrada ni documentada. Lo que está demostrado es que este territorio siendo musulmán, fue conquistado por el rey castellano Fernando III el Santo (1240), pasando a formar parte de una zona fronteriza sujeta a constantes avances y retrocesos, lo cual no favorecía la repoblación por lo que la zona estaba controlada por una Orden Militar, manteniéndose esa situación hasta las tomas de Antequera (1410) y de Ronda (1480). Es a partir de entonces cuando la franja fronteriza es entregada a los nobles en pago a sus servicios, quedando Martín de la Jara incluida en el término de Osuna, que se dividió en tres partes a raíz de la toma de Granada (1492): una para el Conde de Ureña, otra para el Consejo de Osuna y una tercera para la Corona. Don Juan Téllez Girón, segundo Conde de Ureña consolida el señorío a partir de 1520 aproximadamente y, poco a poco va acaparando las mejores tierras.

El quinto Conde se convierte en el primer Duque de Osuna en tiempos de Felipe II (1562) y, al finalizar el siglo XVI, la casa Ducal poseía el 22% del total de las tierras del término. En 1539 se acuerda en el consejo de Osuna un reparto de tierras baldías y relengas para su repoblación por ciertas familias, a las que se les cobraba una renta de las que 2/3 partes iban a parar a la Casa Ducal. Durante siglos, estos terrenos se dedicaron a la agricultura y a la ganadería, provocándose gran cantidad de pleitos entre agricultores y ganaderos por la delimitación de los caminos, veredas, ejidos, realengos y baldíos que se extendían en los términos tanto de Martín de la Jara como de los Corrales. A principios del s. XIX, con la abolición de los señoríos jurisdiccionales, se instauró en Martín de la Jara su primer ayuntamiento Constitucional.

Ayuntamiento de Coripe

  • ES.41227.AUT0023
  • Entidad colectiva
  • 1800

Los orígenes de esta población se retrotraen a épocas prerromanas, cuando los túrdulos se asentaron en los contornos para fundar la genuina Irippo, allá por los siglos VI y IV antes de Cristo. La heredera de los tartesios se romanizó y alteró su nomenclatura para quedar como Cirippo, tal y como informa el analista Plinio en sus crónicas hispánicas. El vacío visigodo dejó paso al esplendor de los moros, que se afincaron también en Coripe por su estratégica posición fronteriza. Al ser parte de la línea divisoria entre los territorios invadidos por Castilla y el Reino de Granada, los árabes decidieron edificar una torre defensiva que data de los siglo IX al XI y de la que sólo se guardan partes de los cimientos y una estela funeraria. Llega la Reconquista y posteriormente la revuelta de los mudéjares, que una vez sofocada en 1264 aconsejó al monarca Alfonso X confiar la custodia de estas tierras a la Orden Militar de Alcántara. Hubo intentos de separación con respecto a Morón de la Frontera a petición de los vecinos, aunque los gastos municipales desaconsejaron esta medida y siguió como aldea de la anterior hasta finales de del siglo XIX, en que se constituyó el ayuntamiento independiente. El título de villa le fue otorgado el 26 de abril de 1894.

Ayuntamiento de Aznalcóllar

  • ES.41207.AUT000001
  • Entidad colectiva
  • 1813

La población pasó a formar parte del reino castellano a raíz de su conquista en 1247 por las tropas de Fernando III. Mientras los reyes cristianos se dedicaban a avecindar en la capital una población nueva, adjudicándoles las casas y haciendas de los musulmanes, eximiendo de tributos y volviendo a hacer una Sevilla populosa y fuerte, Aznalcóllar y los pueblos de su entorno comenzaban un lento caminar para asentar en sus tierras nuevos pobladores. De la Edad Media se conservan los restos de una fortificación islámica, en la parte elevada de la población. La presencia del castillo está íntimamente ligado al problema del bandolerismo de la zona: el amurallamiento de la villa serviría en época cristiana para proteger contra quienes atentaban al libre tránsito de personas o caminantes; los usuarios de estos caminos o calzadas harían alto en su descenso de la sierra en el castillo, el cual ejercería un control fiscal materializado en el cobro de diezmos o rentas de paso de mercancías y ganado.
Entre los siglos XV y XVII la estructura de la propiedad del suelo siguió conservando las mismas características que en la época medieval y, en esta época, los integrantes del Concejo de Aznalcóllar eran nombrados por regidores que tenían su sede en la ciudad hispalense, pues existía una dependencia jurisdiccional del Cabildo de dicha ciudad. Esta dependencia continuó observándose a lo largo de toda la modernidad, sobre todo en el aspecto legislativo, económico o bien judicial.
Aznalcóllar siguió manteniendo su estructura hasta los grandes cambios producidos en el siglo XIX. Aznalcóllar comienza a alejarse cada vez más del progreso, máxime cuando Carlos III crea numerosas poblaciones nuevas en Sierra Morena, asentando un nuevo Camino Real desde Madrid a Sevilla, por Despeñaperros, desplazando a la tradicional ruta extremeña “Vía de la Plata”, junto a la cual se asienta Aznalcóllar.Tras la restauración de Fernando VII, se produjo una violenta reacción política. Aznalcóllar, lejos de los centros industriales y de decisión política, seguiría sumida en su dinámica agraria y minera.

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